Taiwán, Beijing y Washington
El sinólogo Xulio Ríos sostiene en su blog que “el acercamiento de Taiwán a los EEUU se traduce en una creciente dependencia en todos los ámbitos centrales, ya nos refiramos a la tecnología o la defensa. Si bien esta dinámica reduce la interdependencia y aleja a la isla del continente, al aumentar exponencialmente la vulnerabilidad frente a Washington, convierte en quimera cualquier propósito soberanista.”
Ríos habla del acuerdo entre Estados Unidos y Taiwán para reducir aranceles, pero que exige que los fabricantes de chips y las empresas tecnológicas taiwanesas invertir cientos de miles de millones de dólares para aumentar la producción en los Estados Unidos.
“El acuerdo”, evalúa Ríos, “añade otro elemento de tensión a la ya convulsa vida política taiwanesa en un año en cuyo horizonte sobresalen las elecciones locales de noviembre” y explica que la oposición (KMT y PPT), mayoritaria en el Yuan Legislativo, “ha denunciado que los términos de este acuerdo tendrán como consecuencia la reconfiguración geográfica de la producción de semiconductores y provocará cambios estructurales a largo plazo en la isla. El KMT ha acusado al gobernante PDP de transferir su industria de chips más competitiva a Estados Unidos, haciendo enormes concesiones con el objetivo político de alinearse con la administración Trump, en la esperanza de contar con su respaldo seguro ante las presiones antisecesión de China continental. Sin embargo, una vez perdido el “escudo de silicio” ante Washington, el desinterés por la protección de Taiwán se elevará en proporción. El acuerdo reducirá la dependencia de los Estados Unidos de Taiwán y hará menos probable su hipotética defensa activa en una situación de crisis grave.”
El sinólogo concluye que “a este paso, es más probable que Lai Ching-te acabe implorando una invasión de Taiwán por parte de los EEUU, antes que expresar su solidaridad con esos habitantes de Groenlandia que rechazan las amenazas imperiales de Donald Trump.”

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