Con el hanfu en las calles, China se viste de historia

15 enero, 2026

En las calles de China es cada vez más común ver jóvenes que caminan con ropa que parece sacada de pinturas antiguas, series históricas o novelas clásicas. La vestimenta tradicional china ha vuelto con fuerza, especialmente entre la juventud urbana.

La periodista brasileña radicada en Beijing Iara Vidal, editora en CGTN, afirma que el hanfu, las faldas mamian (literalmente “cara de caballo”) y el llamado estilo neochino dejaron de ser vestuario para fiestas, recreaciones o dramas históricos para “ocupar parques, universidades, reuniones, sesiones fotográficas, eventos culturales e incluso entornos de trabajo creativo. La tradición ha dejado el museo para trasladarse a las calles.”

En un artículo de CGTN, explica que esta moda es “identidad cultural plasmada en el cuerpo, con creatividad y seguridad, y ayuda a comprender debates más amplios sobre la cultura, el mercado y la llamada ‘modernización al estilo chino”.

El hanfu, vestimenta tradicional del pueblo han, con una historia abarca más de tres milenios, acompañando dinastías, transformaciones sociales, estética y filosofía, “siempre ha sido más que una simple ‘vestimenta antigua’: reflejaba los valores, las jerarquías y las ideas sobre el cuerpo y la belleza de cada época”, dice Vidal.

Durante casi trescientos años, “permaneció confinado a rituales, religión, teatro y ceremonias. Su resurgimiento comenzó en la década del 2000, impulsado principalmente por jóvenes en foros en línea, universidades y comunidades creativas. Fue un movimiento de base, no una política institucional.”

La nota puntualiza que el mercado es escenario de esta tendencia: “Para 2025, el hanfu se había consolidado como un sector multimillonario, integrado en la economía cultural y el consumo juvenil. Datos de Global Market Statistics estiman que el mercado global alcanzó aproximadamente 1.800 millones de dólares estadounidenses en 2025”.

Asimismo, el consumo está fuertemente impulsado por las redes sociales, plataformas como Taobao, JD.com y Xiaohongshu, así como por la fotografía temática, los eventos culturales y el turismo histórico.

Iara Vidal explica que “el regreso del hanfu no es solo una tendencia de moda. Se conecta con la forma en que China visualiza su propio camino hacia el desarrollo. Desde 1949, modernizar el país nunca ha implicado copiar modelos occidentales. La idea del socialismo con características chinas buscaba articular el crecimiento económico, la transformación social y la continuidad histórica. A partir de 2012, bajo el liderazgo de Xi Jinping, esta comprensión comenzó a estructurarse en torno a la noción de ‘modernización al estilo chino’. Avanzar en tecnología y calidad de vida sin romper con la propia historia y cultura se convirtió en un tema central.”

El Hanfu forma parte de un movimiento más amplio conocido como guochao, la “ola nacional”, que valora los símbolos, las marcas y las narrativas chinas. “Más que proyectar una imagen externa, fortalece el orgullo cultural y el sentido de pertenencia interna”, dice la nota y agrega que el hanfu demuestra “que la tradición en la China actual no se limita al pasado. Circula, se adapta, se convierte en mercado, consumo e identidad. Vestirse deja de ser una mera elección estética para convertirse en un gesto cultural y, en cierta medida, político.”

Categorías: Cultura

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