Más miradas chinas y de sinólogos sobre la agresión a Venezuela

9 enero, 2026

Condena de medios y de expertos en China sobre el ataque al país sudamericano y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro.

Varios análisis al respecto fueron recogidos en este mismo portal en la semana del ataque y se siguen sumando otras voces de repudio y análisis del marco global.

Desde Galicia, Xulio Ríos escribe, sobre Venezuela, que “hacer frente a Estados Unidos en este escenario resulta complejo. Lo más probable es que Beijing procure salvar los muebles, proteger sus inversiones y adaptarse”.

En una nota escrita para Contexto y Acción reproducida por Other News, el catedrático español afirma que “consciente de la volatilidad política venezolana”, China fue practicando “una cautela inversora notable, a la vista de las dificultades experimentadas por otros países como Japón, España, México o Argentina. Los cambios abruptos de política y la inseguridad jurídica aconsejaban prudencia a buena parte del empresariado chino, lejos de una postura homogénea.”

Y también. “En el escenario actual, Beijing evitará una confrontación a gran escala con Washington. (…) La determinación de Estados Unidos en la defensa de lo que considera sus intereses vitales deberá encontrar una respuesta equivalente por parte de Xi Jinping. El problema no es el qué, sino el cómo.”

El historiador y periodista Néstor Restivo dio su testimonio a China Daily y fue entrevistado en AM530 y LaRZ sobre el conflicto con foco especial en la actitud de China al respecto.

Global Times pidió opinión a los académicos el argentino-brasileño Javier Vadell, la venezolana Aymara Gerdel, al mexicano Ricardo Guerrero y a Isaura Diez Millán, jefe de la oficina de Prensa Latina en Beijing, quienes escribieron sus opiniones en ese medio. El medio chino los invitó para “analizar el impacto inmediato de las acciones militares estadounidenses en Venezuela y la región, junto con sus implicaciones más amplias para las relaciones interamericanas”.

En Contraeditorial, el periodista argentino especializado en China Fernando Capotondo describe las acciones de ese país reclamando “más multilateralismo” y su “rechazo a que Washington busque erigirse como el policía del mundo”. Y agrega: “Acostumbrada a ser demonizada por Estados Unidos, China delineó parte de su posición en desvirtuar la retórica que presenta al presidente Donald Trump como supuesto guardián de la libertad mundial, y explicar cómo Washington no tuvo reparos en violar el Artículo 2 (4) de la Carta de la ONU, el principio fundamental del derecho internacional que prohíbe el uso o la amenaza de la fuerza contra la soberanía y la integridad territorial de los Estados.”

Por su parte, el brasileño Evandro Menezes, catedrático de la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing, escribió un artículo para el Centro Venezolano de Estudios sobre China (CVEC) donde afirma que “el control forzoso del presidente de Venezuela demuestra inequívocamente que Estados Unidos ya no funciona como la nación democrática pacífica que dice ser” ni su hegemonía “se basa en las instituciones multilaterales que antes defendía, sino en la proyección descarada de la fuerza militar”. Y repara en la cuestión del dólar como un eje explicativo del momento: “El estatus hegemónico del dólar está indisolublemente ligado a esta arquitectura militar. El dólar no es solo una moneda, sino un instrumento de poder. Su posición como moneda de reserva mundial depende de la capacidad de Estados Unidos para imponer sanciones, limitar a sus rivales y salvaguardar las redes financieras mundiales que sustentan el comercio internacional. Desde la desvinculación del dólar del oro y su vinculación al petróleo en 1971, este acuerdo ha funcionado según una lógica sencilla: los principales productores de petróleo venden su petróleo en dólares y las naciones de todo el mundo deben adquirir dólares para comprar energía. Por lo tanto, la estabilidad del dólar está intrínsecamente ligada al dominio de Estados Unidos sobre el sistema energético mundial.”

Para ese mismo centro de estudios, Wang Yiwei, profesor e Investigador de la Universidad Renmin de China y Vicepresidente de la Academia del Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Peculiaridades Chinas para una Nueva Era, escribe que la intervención de Estados Unidos en Venezuela “transmite tres mensajes principales: indica la destitución de los líderes de cualquier régimen americano que se atreva a desafiar a Washington, no mediante asesinatos selectivos al estilo israelí, sino mediante juicios humillantes (…) (advierte) a a otras naciones latinoamericanas: Estados Unidos ha vuelto. América Latina sigue siendo el patio trasero de Estados Unidos, y ha llegado la versión de Trump de la Doctrina Monroe. Estados Unidos define aquí el orden, la justicia y la seguridad. En resumen: «Las Américas pertenecen a los estadounidenses». Y en tercer lugar, América Latina no debe depender de grandes potencias externas, como China, para obtener minerales críticos, recursos estratégicos o desarrollar puertos. Estados Unidos tiene la intención de intervenir y contrarrestar la influencia de este país”. Concluye que “El mundo deposita cada vez más sus esperanzas en China. La razón por la que el rejuvenecimiento de la nación china se califica de «grande» es precisamente porque se trata de un rejuvenecimiento en aras de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad.”.

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