Opiniones sobre China y Venezuela
Medios chinos y sinólogos opinaron sobre el ataque de EE.UU. y el rol del gigante asiático.
Por ejemplo, la coordinadora del Centro de Estudios Chinos del Instituto de Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de La Plata), Francesca Staiano, escribió una nota de opinión para el IRI próxima a publicarse y titulada “Imperialismo estadounidense y Sur Global” en la que señala que hay una “involución por parte de Estados Unidos y de los Estados expuestos a esta narrativa, como Europa y los Estados tradicionalmente “aliados” de Estados Unidos (a la cual) se oponen muchos países del Sur Global, comprometidos en cambio con el fortalecimiento de un orden internacional regido por el derecho internacional”.
Entre ellos, dice que “China es uno de los países más comprometidos con la revitalización del derecho internacional, en una conexión orgánica con el derecho nacional interno. A través de la idea de un ‘Estado de derecho internacional integral’ (como cita el académico Liu Huawen) o global (el caso de Li Lin), China propone de hecho la armonización de su derecho interno con las normas del derecho internacional público y de los derechos humanos, en total alineación con las normas internacionales previstas por los tratados y los programas de las Naciones Unidas”.
Para Staiano, “China propone una adecuación progresiva de las relaciones internacionales a las normas internacionales y, asimismo, una gobernanza global basada en el derecho internacional de las Naciones Unidas. Todas las iniciativas propuestas por China, de hecho, deben leerse en esta dirección, en la construcción de una ‘Comunidad global de destino compartido’, una noción que pone de relieve el esfuerzo por generar un nuevo tipo de relaciones internacionales, superando la lógica arcaica de la ley del más fuerte, con un orden internacional evolutivo”.
Y concluye con que “no es casualidad que, precisamente en el 77.º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Gobierno chino haya publicado el tercer Libro Blanco sobre América Latina y el Caribe. El documento parte explícitamente del reconocimiento de un cambio histórico en el equilibrio global de poder y de la emergencia del Sur Global como actor central del progreso humano, en abierta contraposición a las dinámicas de intimidación unilateral, coerción y excepcionalismo jurídico que caracterizan a la fase actual del imperialismo contemporáneo. Frente a un sistema internacional marcado por conflictos recurrentes, inseguridad y la aplicación selectiva del derecho, China propone una arquitectura alternativa de gobernanza global basada en el multilateralismo, la igualdad soberana, la cooperación inclusiva y el respeto del derecho internacional, articulada a través de iniciativas como la Global Development Initiative, la Global Security Initiative y la construcción de una Comunidad de Futuro Compartido para la Humanidad. En este sentido, la relación China–América Latina y el Caribe no se configura como una proyección de poder imperial, sino como una asociación estratégica Sur–Sur orientada a superar la lógica de la excepción permanente, reforzar la autonomía de los Estados del Sur Global y contribuir a un orden internacional verdaderamente multipolar, normativo y evolutivo”.
También hubo opiniones críticas del sinólogo brasileño Tiago Nogala, profesor en el Centro de Investigación sobre la Historia del Mundo Moderno y en el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Nankai, publicado por Guancha.ch, donde advierte, tras analizar el escenario latinoamericano y la ofensiva trumpista, que “la estrategia estadounidense para mantener su hegemonía no se limita a intentar reactivar su propia trayectoria económica, sino que prioriza políticas agresivas destinadas a frenar drásticamente el ritmo de crecimiento de su principal rival: China”.
Por su parte, CGTN publicó un artículo de otra académica y periodista brasileña, Iara Vidal, sobre la disputa de EE.UU. contra China en América Latina, con la opiniones del jurista Hugo Albuquerque y del consultor Amauri Chamorro.
El investigador de CLACSO, la UNLP, Mundo Sur y Tektónikos Gabriel Merino rechazó por su parte la teoría de las “zonas de influencia”. En X, publicó que “está circulando una tesis sobre una ‘era de áreas de influencia’, que se repartirían en tres grandes potencias: EE.UU, Rusia y China”, pero “resulta descabellado creer que ambas potencias vayan a intervenir directamente en términos militares en Venezuela. China ni siquiera lo hace en su propia región o con Taiwán, considerada una provincia rebelde. De hecho, China en su ascenso no desató ni una sola guerra, lo que contrasta totalmente con el patrón de desarrollo occidental. Por su parte, Rusia está concentrada en el conflicto en Ucrania y sería impensado que participe directamente en un conflicto militar más allá de sus fronteras inmediatas en donde vea amenazada su seguridad nacional” . “Además de no ajustarse a la realidad, esta teoría de las áreas de influencia es peligrosa. En primer lugar, porque busca legitimar desde el ‘realismo’ el corolario Trump de la Doctrina Monroe: ‘América para los (norte)americanos’ a los tiros y como sea, pasando por encima el derecho internacional, la soberanía, etc.” “China y Rusia claramente están jugando a otra cosa y no es a la idea de esferas de influencia. Desde el BRICS+ y la Organización para la Cooperación de Shanghai desarrollan junto a otros emergentes (India, Brasil, Indonesia, etc.) un nuevo multilateralismo y reglas de juego desde donde enmarcar/contener la competencia estratégica en un mundo multipolar. Un internacionalismo soberano, que contrasta con el globalismo. No quieren una política de bloques. No les conviene”. “El problema que tenemos es que desde el patio trasero del Occidente geopolítico nos cuesta mirar el mundo más allá de sus mediaciones y de sus narrativas de nueva guerra fría”.
Petróleo y créditos
Sobre la cuestión del petróleo venezolano, que en 80% de sus exportaciones va a China, Global Times informó de declaraciones de la portavoz de la cancillería, Mao Ning, según las cuales “EE.UU. ha impuesto desde hace tiempo sanciones unilaterales ilegales a la industria petrolera venezolana, e incluso recientemente ha recurrido a la fuerza contra Venezuela, lo que ha perturbado gravemente su orden económico y social y ha amenazado la estabilidad de las cadenas globales de producción y suministro. China ha condenado enérgicamente esta medida. Quisiera enfatizar que la cooperación entre China y Venezuela se lleva a cabo entre estados soberanos y está protegida por el derecho internacional y las leyes de ambos países.
Fue en respuesta a preguntas de los medios venezolanos sobre cómo China planea garantizar su seguridad energética y mantener el suministro de energía y la operación de proyectos, dado que China y Venezuela han sido socios en la producción y el suministro de petróleo, y si China cree que las acciones de Estados Unidos amenazan directamente la estabilidad de la cooperación energética internacional y la seguridad energética global.
Además del petróleo, los créditos chinos a Venezuela han sido estos días un foco de interés.
Según informaron Reuters y Bloomberg el principal regulador financiero de China pidió a sus bancos y otros prestamistas importantes que informen sobre su exposición crediticia a Venezuela. La Administración Nacional de Regulación Financiera (NFRA) también recomendó a los bancos fortalecer el monitoreo de riesgos de todo el crédito relacionado con Venezuela, buscando evaluar los peligros potenciales para los prestamistas de China, agregaron las agencias.
China Daily publicó una nota de opinión según la cual el ataque de Trump “viola las leyes internacionales” y que “será interesante ver si el Reino Unido y otros aliados europeos de EE.UU. logran superar la reciente deferencia diplomática hacia el presidente Trump y alzarse en defensa del estado de derecho internacional. Este bien podría ser el momento en que Europa Occidental se dé cuenta de que EE. UU. ha abandonado definitivamente los valores fundamentales que los unieron durante el último siglo”.
Xinhua, por su parte, entrevistó al experto argentino Marcelo Rodríguez, quien habló del regreso de la Doctrina Monroe. Y para la misma agencia de noticias china escribe Sebastián Schulz para quien “el ataque debe comprenderse en el marco más amplio de la transición hacia un orden mundial multipolar. Venezuela es un actor relevante en las articulaciones Sur-Sur y en su vinculación con potencias emergentes como China, Rusia, Irán y los BRICS en general. Atacar Caracas es, en ese sentido, una forma de enviar un mensaje disciplinador al conjunto del Sur Global”. Y señala: “Estados Unidos, en su objetivo de recomponer su capacidad hegemónica perdida, busca controlar de forma directa el petróleo venezolano para entregárselo a las grandes empresas estadounidenses, con el objetivo de definir los precios internacionales, la moneda en la que se intercambia y los destinos del mismo. El objetivo último no es meramente económico, se trata también de frenar el proceso de industrialización que viene desarrollando una parte considerable del Sur Global, y cortar el grifo de petróleo es una forma de bloquear ese proceso”.

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