Julián Pesce expone en Shanghái

6 enero, 2026

El artista argentino realiza su muestra individual “El monje que barre” en Nancy´s gallery del 24 de enero al 18 de marzo.

La exposición, dice la presentación, es el “resultado de escuchar y absorber elementos de la cultura china a través de los ojos de un artista proveniente de sus antípodas exactas: Argentina”.

Agrega que “Julián Pesce (于安) se desplaza entre dos acciones arraigadas en la escritura y el dibujo primitivos: el grabado (tallar materiales para dejar una marca) y la absorción de tinta mediante herramientas de diversas cargas (pinceles, palos y escobas)”.

Hay dos elementos que capturaron su atención en la Shanghái hipermoderna. El primero es la escoba de bambú utilizada por los barrenderos que mantienen la ciudad inmaculada: “un objeto humilde que hace un guiño a la tradición y a los tiempos ancestrales —la antigua cultura china que persiste en un paisaje urbano de renovación permanente”. Y el segundo es un conjunto de palos de madera utilizados primero en papel de arroz y luego en sus cuadros.

El artista Julián Pesce.

El objeto le fue entregado por un artista que terminaba su estancia en la residencia de arte donde se conocieron —y donde se creó todo este cuerpo de obra—: el Swatch Art Peace Hotel. Los palos de madera tienen un significado particular en la cultura china, ya que se utilizan para el alimento diario como palillos (chopsticks), y también conectan con una tradición material ancestral. Asimismo, la serie “El alma del polvo” es una colaboración con un científico argentino que proporcionó una serie de imágenes de chips electrónicos vistos a través de un microscopio. Julián Pesce utiliza estas imágenes como fondo sobre el cual superpone flores chinas que fotografió durante su estancia. Esta serie de impresiones digitales, producidas con calidad artística como piezas únicas (1/1), representa el concepto taoísta de que cada elemento, por pequeño que sea, es una representación del universo y posee su propio espíritu.

De la serie “El alma del polvo”.

Por su parte, Pesce indicó en sus redes sociales que “el término El monje que barre (Sǎo dì sēng / 掃地僧) trasciende la literatura para convertirse en un arquetipo cultural en China. Proviene de la clásica novela de Wuxia (fantasía de artes marciales) titulada “Semidioses y semidiablos”(Demi-Gods and Semi-Devils), escrita por Jin Yong, y se trata de un monje anónimo de edad avanzada que vive en el Templo Shaolin. Durante décadas, su única tarea visible ha sido barrer los suelos del templo y cuidar la biblioteca, pasando completamente desapercibido. Pero pese a su apariencia frágil y su oficio humilde, resulta ser el maestro con las artes marciales más profundas y poderosas de toda la novela. Y explica que en la cultura china moderna, referirse a alguien como un “monje que barre” significa que esa persona es un maestro oculto: alguien que posee un talento o conocimiento extraordinario pero elige vivir con extrema modestia y sin buscar reconocimiento.

Bienal

Por otra parte, el artista estuvo participando de la Bienal Sur por primera vez en China -curada por Diana Wechslercon– una instalación que permanecerá en el Instituto Cervantes también de Shanghái hasta principios de marzo.

Obra de Pesce en la vía pública durante la Bienal.

En ese caso se trata de una reconsideración artística de la representación, la escritura, la lectura, la lengua, lo simbólico y sus aportes en la construcción de identidades. En la instalación, en el espacio a la calle del Instituto, Pesce arranca con una serie desde la base de la memoria fragmentada de un

paisaje del sur de Chile –Pucón– que visitó junto a su madre –la escultora Mariana Schapiro–, quien hizo obras ligadas a ese lugar.

“Veinte años más tarde –señala el artista– decidí volver a visitar ese paisaje utilizando piezas gráficas modulares. La idea de traducción tiene que ver con lo que se gana, lo que se pierde y lo que queda al cambiar de materialidades para expresar una idea similar”.

El paisaje –trabajado en blanco y negro y calado sobre un material resistente al exterior que deja pasar las miradas de los cientos de visitantes que circulan diariamente– se localiza en un tiempo y espacio totalmente distintos. El paisaje convertido en signo gráfico, en escritura, está disponible para ser reconstruido por cientos de miradas que imaginarán con sus propias referencias y visualidades, a partir de la obra –en esta traducción–, otros paisajes.

Categorías: Cultura

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