El puente asiático de las provincias argentinas

26 julio, 2025

Una nota de Clarín repasa la relación entre el país asiático y nuestras provincias, a propósito de los dichos del empresario Peter Lamelas, designado embajador en Argentina, acusando a de “influencia maligna” y sembrando sospechas de que las provincias argentinas “puede negociar con fuerzas externas, con los chinos u otros” y que eso se “preste a corrupción”. Los académicos Sebastián Schulz y Néstor Restivo opinaron en un caso sobre el “sometimiento” que se busca desde el Norte y en otro sobre la importancia de los lazos subnacionales.

“Desde Jujuy, la que concentra más inversiones de la potencia asiática, hasta Santa Cruz, los chinos tejieron un alto nivel de presencia en los últimos años donde se juegan varios factores”, dice el diario, recordando que pese a que firmó la adhesión de la Argentina a la llamada Una Franja una Ruta, el gobierno de Alberto Fernández “nunca avanzó con las centrales nucleares en la provincia de Buenos Aires, las represas de Santa Cruz, y el ex ministro de Economía, Sergio Massa, frenó los planes del gobernador fueguino, Gustavo Melella, para asociarse con empresas chinas y levantar un puerto de aguas profundas en Río Grande”, opina.

El matutino recuerda algunas de las inversiones en litio de origen chino establecidas desde enero de 2020, las que “molestan a los Estados Unidos”:

– “En Jujuy US$ 3.400 millones en siete proyectos de litio, con empresas como Ganfeng, que está en Cauchari-Olaroz, entre otras. En Salta hay importantes proyectos como el de Centenario Ratones en el salar Centenario Ratones; o el de U$S 980 millones en Pozuelos-Pastos Grandes (Salta). Zijin Minnig realizó una fuerte inversión en el proyecto Tres Quebradas (Catamarca) por USD 1.170 millones. Y así muchos otros.

– En San Juan la empresa Shandong Gold adquirió en 2017 el 50% del proyecto de oro y plata Veladero y de cobre La Ortiga.

– En Río Negro, Chubut y San Juan hay más proyectos enfocados en oro, plata, cobre, zinc, hierro y plomo. Por su parte, la empresa China Potasium está en conversaciones con su contraparte argentina a fin de evaluar la adquisición de un proyecto de potasio en Neuquén.

– Se encuentran en operación 12 proyectos de parques eólicos en Bahía Blanca, en Villarino, en Miramar; Provincia de Buenos Aires.

– El gobernador Axel Kicillof y el embajador Wang Wei anunciaron la construcción de una planta de fertilizantes en Bahía Blanca, por US$ 1.250 millones.

– China busca también sitio y acuerdo para construir autos eléctricos en la Argentina. Y Xiaomi concretó en 2022 la puesta en marcha de una serie de locales de venta props (Mi Stores).

– Huawei, junto con los operadores locales, construye infraestructura para las telecomunicaciones en el país. Tiene proyectos con diversas instituciones públicas, bancos, universidades y empresas. Además, participa en la construcción de proyectos relacionados con energía renovable como Cauchari. Uno de los temas más sensible para EE.UU.

Por su parte, Schultz (UNLP) dijo a La Arena que “el objetivo oculto detrás de las declaraciones (de Lamelas) no es solo frenar el diálogo económico y político de Argentina con China, sino aportar a la destrucción de capacidades industriales argentinas”.

Reproducimos también la siguiente nota de Restivo:

Razones geopolíticas de las bravuconadas del designado embajador estadounidense en Argentina

Por Néstor Restivo

Le dijeron el Braden del siglo XXI, “Virrey” Lamelas, también podría ser “sátrapa provincial”; Chupálas; CFK le mandó “Bro”, y también -tanto ingenio- una oyente de la AM530 Somos Radio deletreó su apellido al revés, con lo cual Lamelas devino en Salemal. Retomaron esas ideas numerosos comentarios periodísticos.

Es que pocas veces fueron tan escandalosos los dichos de un embajador de Estados Unidos en América Latina. Y eso que hubo tantísimos casos impresentables.

Pero ahora la cosa va de traspasar todos los límites impensables. Es un sello de las nuevas derechas exaltadas.

Por eso, el tono con el que el designado por Donald Trump embajador en Argentina dijo lo que dijo el martes cuando rindió examen ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado de su país.

Arremetió, sobre todo, contra la expresidenta proscripta y presa Cristina Fernández de Kirchner y contra la República Popular China, dos obsesiones del Departamento de Estado.

El médico, que no diplomático, Peter Lamelas es cubano. Se hizo estadounidense “por la gracia de Dios” y en verdad ejerció menos la medicina en sí que negocios en el sector salud, incluso en el área estatal de Florida con el gobernador Jef Bush. Recontra gusano, dirían en la Isla que lo vio nacer.

Está llena de esa especie de nematodos la administración Trump. Empezando por el secretario de Estado (canciller) Marco Rubio. Pero hay muchos más, como su segundo Christopher Landau o Mauricio Claver Carone, el enviado para América Latina del mismo Departamento de Estado; Kevin Marino Cabrera, embajador en Panamá (un tema sobre el se hablará más abajo, el primer país al que viajó Rubio apenas asumió) y, en el plano legislativo, operadores trumpistas del Partido Republicano como Carlos Giménez o María Elvira Salazar, que compiten en ver quién es más reaccionario en temas migratorios o relaciones con Cuba y América Latina en general, a la que siguen concibiendo como su “patio trasero”.

Se puede decir que, junto con los lazos fuertes con Israel, el entramado con el anticastrismo es un sello clave de la administración Trump, al mando de una nación imperial en un repliegue global estratégico, porque ya no le da para ser el gendarme mundial. Y lo que busca, entonces, es cuanto menos consolidar su poder en las Américas y cerrar todo ese territorio conquistando o comprando Canadá, la europea Groenlandia para cerrar el acceso de Rusia y China por el Polo Norte y el canal de Panamá, cuya importancia explica aquel viaje de Rubio y la posterior agachada del Gobierno panameño. Encuadra en esa estrategia de la Casa Blanca llamar Golfo de América (por EE.UU.) al Golfo de México. El pretendido cerco se cierra bien al sur, donde junto con su inquebrantable aliado británico, EE.UU. domina Malvinas y otras islas del Atlántico Sur, o sea la puerta a la Antártida, rica en posición geopolítica estratégica y riquezas naturales.

En ese ordenamiento, Milei (y Noboa en Ecuador, Bukele en El Salvador, Peña en Paraguay) son las espadas de EE.UU., sobre todo Milei. Y son espadas justamente para frenar a China en cuanto a su presencia en la región.

La importancia de lo subnacional

Lamelas habló de “vigilar a las provincias argentinas que hagan negocios con China”. Sabe que como China ni piensa en retirarse -pero el gobierno nacional argentina bajó a 0 la intensidad del vínculo (y buscaría romperlo si pudiera no necesitar el swap entre bancos centrales)- han crecido los lazos subnacionales entre provincias y aun entre municipios de Argentina y China. Y Lamelas viene a quebrar eso.

“Chupála”, le dijeron de algún modo varios gobernadores, entre ellos los de Buenos Aires, Axel Kicillof; de La Pampa, Sergio Ziliotto, o de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Gustavo Melella. Este último, a cargo de un territorio que han comenzado a patrullar con frecuencia los últimos jefes del Comando Sur, tanto la inefable generala Laura Richardson como el menos bravucón pero con idéntica agenda Alvin Hosley.

Todos coinciden en usar ad nauseam la palabra “maligna” para referirse a China. El virrey Lamelas volvió a usar el término al exponer en el Senado de EE.UU. Y allí dijo que vendrá a “vigilar” al país asiático y hablará con cada gobernador para “expulsar a China poco a poco”, entre otras barbaridades.

En Buenos Aires, la embajada del país asiático le contestó con un comunicado donde señaló que esas “declaraciones de concerniente personalidad estadounidense están plagadas de prejuicios ideológicos y de mentalidad de Guerra Fría basada en el juego de suma cero, lo que no hace más que provocar una sensación de inquietud ante el posible resurgimiento de la Doctrina Monroe. Esto contradice y se opone a los ‘valores democráticos’ que tanto proclaman (…). China mantiene intercambios y cooperaciones con los países latinoamericanos, incluida Argentina, basándose siempre en los principios de respeto mutuo, trato en pie de igualdad, beneficio mutuo y ganancia compartida, sin buscar esferas de influencia ni intereses geopolíticos, ni apuntando contra terceros”. Y agregó que “Argentina no debe convertirse en un ‘campo de batalla’ para luchas entre grandes potencias, sino debe ser un ‘campo por excelencia’ de la cooperación internacional en pos de desarrollo, reforma y fomento. Se aconseja a pertinente personalidad interesada que no vea en China un espejo que refleje nada más que su propia lógica hegemónica.”
Además de los gobernadores, hubo repudio al futuro embajador Salemal de parte de dirigentes sociales, políticos y legisladores, con pedidos de declaraciones de repudio, de declaración de persona no grata si llega y reemplaza a la actual encargada de Negocios Abigail Dressel o de quejas a Washington por la insolente violación a la soberanía nacional que, por supuesto, Milei y su equipo no harán. 

Sobre Cristina, como se sabe, justificó la farsa de su juicio y sembró sospechas de que estuvo involucrada en la muerte del fiscal Nisman. Razón tenía la expresidenta cuando  sugirió “mirar al Norte” si algo le pasaba. 

En un artículo reciente para Geopolitical Economy, el profesor de Economía de la Universidad de Missouri Michael Hudson ha escrito que “cuando los líderes políticos de Estados Unidos señalan a China como un enemigo existencial de Occidente, no es porque sea una amenaza militar, sino porque ofrece una alternativa económica exitosa al orden mundial neoliberal patrocinado por EE. UU.” 

Categorías: Economía

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