Lecturas argentinas sobre el encuentro de los BRICS+

8 julio, 2025

Sobre la 17° Cumbre de los BRICS del fin de semana opinaron, entre otros, los académicos y analistas Sebastián Schulz, Rubén Guzzetti, Javier Vadell y Néstor Restivo, más el excanciller Rafael Bielsa, quienes marcaron los avances del grupo aun en sus diferencias internas.

Desde el Instituto de Relaciones Internacionales (IRI) de la Universidad Nacional de La Plata, Schulz escribe que no solo se ratificó la ampliación del bloque, sino también “sus desafíos para consolidarse como actor protagónico, en la disputa por una gobernanza global más inclusiva”. Y plantea que el mayor desafío es “consolidar su papel como transformador del orden establecido en un contexto de crecientes debates internos y aumento de las tensiones globales”.

En Tiempo Argentino, Guzzetti, del Instituto Argentino de Estudios Geopolíticos (IADEG), escribe que la cumbre “deja un alto saldo positivo para la asociación, con nuevos integrantes y un futuro promisorio por delante. No es la panacea, pero sí una promesa en construcción tanto para enfrentar un imperio anglosajón sionista en plena decadencia, pero no por eso menos peligroso, como poniendo ladrillo sobre ladrillo hacia un nuevo orden mundial policéntrico y multilateral”.

A su vez, para Tektónikos, Vadell, argentino que coordina un centro de Estudios Chinos en la Universidad Católica de Minas Gerais, Brasil (PUC Minas), adelanta desde el título mismo: “Brasil y BRICS bajo ataque”, para profundizar en los los equilibrios que debe enfrentar el presidente Lula Da Silva en el plano interno e internacional. “Nuestra lectura de la situación -dice- es que la política exterior agresiva de Trump, al apoyar los desmedidos ataques israelíes a zonas ocupadas de Palestina y ahora el ataque «preventivo» contra Irán —como el mismo Donald Trump reconoció—, busca debilitar la formación política de los BRICS+, fragmentar sus componentes y minar las bases de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), elementos fundamentales de la nueva globalización con características chinas.”

El ex ministro de Relaciones Exteriores Rafael Bielsa escribe en La Tecla Ñ con ironía sobre los posibles motivos de la ausencia de Xi Jinping a Río y la impugnación que el gobierno argentino ha hecho al bloque. “Es posible -dice- que Xi no haya viajado a Brasil porque estuvo presente en Rio el 18 y 19 de noviembre de 2024, en la última cumbre del G20 en Brasil, donde disertó sobre cómo “Construir de la Mano un Sistema de Gobernanza Global Justo y Razonable”, y los funcionarios chinos no suelen hacer visitas seguidas al mismo país. Adicionalmente, los días 12 y 13 de mayo de 2025, en Beijing se desarrolló la IV Reunión Ministerial del Foro China–CELAC, en la que Xi y Lula da Silva participaron. En esa reunión se trataron: ‘Transición energética y energías renovables’, ‘Integración comercial y conectividad’, ‘Reforma del orden internacional’, ‘Cooperación en ciencia, tecnología e innovación”, y ‘Reducción de la pobreza y desarrollo sostenible’. Tal vez por la superficialidad de la temática, la participación argentina sólo fue simbólica. Alguna prensa brasileña asignó a la esposa del presidente Lula -Rosângela da Silva, Janja- la ‘culpa’ de la inasistencia de Xi. Otro periodismo, dijo que Brasil aún no reafirmó su adhesión a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el megaproyecto global de infraestructura liderado por China. Así y todo, el lunes 7 de julio, en Brasilia, la empresa estatal Infra SA -que depende del Ministerio de Transporte local-, y el Instituto de Planificación e Investigación Ferroviaria de China, firmaron el acuerdo para la conexión ferroviaria entre el Atlántico y el Pacífico”.

Y en Revista Acción, Restivo (codirector periodístico de DangDai) sostiene que “el temor del Norte Occidental en declive por este auge del Sur Global es palpable. Las agresiones de Trump y sus bravuconadas en torno al hegemonismo del dólar, las guerras que les arman en sus periferias a Rusia, China, India, con ataques ahora directos a miembros nuevos de los BRICS+ como Irán, las presiones de EE.UU. a Sudáfrica, etc. son síntomas del nerviosismo occidental por las voces que se atreven a cuestionar el (des)orden mundial, a reclamar otro mundo tras el agotado esquema post-1945”. También critica la exagerada importancia que se le dio a las ausencias de Xi Jinping y Vladimir Putin al encuentro.

Categorías: Política

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