La hazaña de acabar con la pobreza en China

9 enero, 2019

La hazaña de acabar con la pobreza

Por Néstor Restivo y Gustavo Ng (*)

La ingeniería que mueve a China se fundamenta en las premisas marxistas de que su economía es socialista y de que el socialismo es una instancia superadora del capitalismo. Una de las pruebas es el éxito que ha tenido el Partido Comunista de China en el gobierno en su cometido de sacar a millones de personas de la pobreza. Lo aseguró con cifras explosivas ante el Foro Económico Mundial de Davos de 2017 el miembro del Comité Central del Partido, Liu He: 800 millones de personas dejaron de ser pobres desde la reforma de finales de los 70. Y si a alguien le parece que la declaración es propaganda comunista, Bert Hofman, director nacional del Banco Mundial para China, Mongolia y Corea, sostiene que “China ha logrado un éxito fenomenal en la reducción de la pobreza”, para luego precisar que es, “entre 1981 y 2015, la tasa más rápida de reducción de la pobreza jamás registrada en la historia de la humanidad.”


Según datos del Banco Mundial, entre 1981 y 2011, la población mundial considerada en la franja de la pobreza extrema (es decir, quienes viven con menos de 1,25 dólares por día) disminuyó de 1.938 millones a 1.011 millones. En el mismo período, la misma población en China disminuyó de 838 millones a 84 millones.

En su 13º plan quinquenal, el gobierno con sede en Beijing incluyó el objetivo de erradicar la pobreza extrema para el 2020. Cuando arrancó el período, la cantidad de pobres extremos era de más de 43 millones de personas que viven en regiones de minorías étnicas, áreas fronterizas y lugares con infraestructura deficiente, condiciones ambientales frágiles y frecuentes desastres naturales.

Experiencias en diferentes países muestran que la fase más difícil en la erradicación de la pobreza es cuando los pobres representan menos de 10 por ciento de la población total. Para alcanzar el objetivo en 2020, China necesita sacar a más de 10 millones de personas de la pobreza cada año, lo que significa casi un millón de personas por mes o 20 personas por minuto.

El tema ha sido enarbolado por el presidente Xi Jinping. Cuando se convirtió en secretario general del Comité Central del PCCh, en 2012, inició una gira por las 14 áreas afectadas por la pobreza. Ha dicho que si se abandonan las áreas rurales empobrecidas, China no tendrá la “sociedad moderadamente próspera” que es meta emblema del actual período. En el Sueño Chino no caben los niños pobres.

Las razones de la hazaña

Chengwei Huang, director del Centro Nacional de Capacitación y Comunicación para el Alivio de la Pobreza de China, ha propuesto que los siguientes factores fueron claves en la lucha contra la pobreza: 1) Un crecimiento económico sostenido con políticas que favorecieron a las regiones pobres y a los pobres; 2) Integrar la mitigación de la pobreza en la estrategia nacional de desarrollo y organizar programas de alivio de la pobreza a gran escala con programas específicos para mujeres, niños, personas discapacitadas y minorías étnicas; 3) Un enfoque centrado en el desarrollo como la forma fundamental de salir de la pobreza; 4) Promover la capacidad de las personas pobres para ayudarse a sí mismas; 5) Una estrategia de desarrollo socioeconómico equilibrado entre áreas urbanas y rurales; 6) Desarrollar infraestructura (caminos, agua, saneamiento, electrificación, suministro de gas natural y vivienda); 7) Movilizar recursos tanto públicos como privados para la reducción de la pobreza y 8) Creación de redes de seguridad social.

Otros especialistas han destacado como vía de mitigación de la pobreza la relocalización. La idea es que, en el actual quinquenio, unas diez millones de personas “atrapadas” especialmente en zonas montañosas muy empobrecidas, sean mudadas a lugares con mejores perspectivas.

También enfatizan que el monto de recursos destinados al tema, más de 80.000 millones de yuanes anules (casi 13.000 millones de dólares), es tan decisivo como la asignación de cuadros del Partido Comunista a las áreas afectadas. La agencia Xinhua ha precisado que fueron enviados 195 mil altos dirigentes y 775 mil militantes de diferentes niveles, incluyendo funcionarios locales, militares en retiro y universitarios.

Desde la base

Quizás contradiciendo un sentido común occidental, esta presencia no se ha materializado sólo como “bajada” de recursos y programas decididos en un escritorio. El representante de China para el Programa Mundial de Alimentos, Brett Rierson, ha observado que muchos de los proyectos agrícolas que resultaron exitosos para salir de la pobreza “se construyeron desde la base. No se trata de soluciones descendentes”.

Cualquier prejuicio de que los pobres son pobres porque no tienen la capacidad o la voluntad de progresar económicamente habría sido desbaratado por los proyectos agrícolas chinos basados en lo contrario. Estos proyectos vienen asignando recursos a comunidades y cooperativas partiendo del supuesto de que los pobres extremos los aprovecharían y conseguirían buenos resultando dedicando su trabajo y ambición. Los resultados, que en muchos casos sobrepasan asombrosamente lo previsto, demuestran que tener fe en la población más castigada resulta en la prosperidad.

Un ejemplo de estas iniciativas es el Proyecto de Desarrollo Sostenible, que introdujo el enfoque de desarrollo impulsado por la comunidad a gran escala, dando a los agricultores control sobre las decisiones sobre el uso de fondos, permitiéndoles manejar la adquisición de materiales, supervisar la construcción y mantener las obras públicas y dotándolos de capacitación.

Más allá de las fronteras

A China puede atribuírsele el mérito de que las Naciones Unidas hayan podido cumplir sus Objetivos de Desarrollo del Milenio. ¿Puede algo de la política interna llevada a cabo por ese país servir a otros? El tema debería ser considerado analizando muchos aspectos de lo que podrían derivarse, al estilo chino, pragmático y en un sentido libre de etiquetamientos, aplicaciones concretas.

En el plano más teórico, cabe intentar comprender por qué la acumulación de riqueza se derramó en la sociedad de un modo que no sucede en otras economías. En la realidad más tangente, podrían obtenerse experiencias de planes, programas y proyectos concretos, que resulten útiles al pensarse en aplicarlos en otros escenarios.

El año pasado el gobierno chino lanzó Global Poverty Reduction & Inclusive Growth (GPIG, www.case.iprcc.org.cn), una base de datos de casos de reducción de la pobreza, cuyo objetivo es compartir enfoques y soluciones innovadoras y exitosas de China para contribuir a la lucha para acabar con la pobreza en todo el mundo.

También se puede consultar información actualizada en el website del International Poverty Reduction Center in China (IPRCC, www.iprcc.org).

Menos pobreza, pero con inequidad

El sistema tan realistamente denominado como “socialismo de mercado”, tan sui generis chino, está consiguiendo la asombrosa hazaña de reducir drásticamente la pobreza, aunque conjugada con un aumento en la desigualdad de ingresos. Entre 1980 y 2012, el ingreso neto per cápita entre la población rural aumentó en un promedio anual de 6,9%, mientras que el hogar del quintil superior aumentó sus ingresos a una tasa anual de 7,5%. Esto no ha significado que los más ricos mejoraran a costa del empeoramiento de los más pobres, pero sí ha instaurado una brecha. La pobreza extrema está en vías de extinción, pero la cantidad de chinos que cada día se suma al podio de los millonarios sigue aumentando, lo mismo que el hiperconsumo en los sectores más adinerados.

La paradoja es que puede haber ricos sin que haya miserables. La sociedad igualitaria, sin embargo, seguirá siendo un reto para un país que parece estar consiguiendo todo lo que se propone.

(*) Directores periodísticos de DangDai. Nota originalmente publicada en el número 22 de la revista, otoño de 2018. 

Categorías: Sociedad

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