Asume la primera mujer presidente en Taiwan
La presidenta electa taiwanesa Tsai Ing-Wen, del Partido Democrático Progresista, asume el mando de un gobierno que estuvo ocho años bajo la administración de Ma Ying-Jeou, quien piloteó un acercamiento civil y económico a china.
Anoche la Oficina Comercial y Cultural de Taipei en Argentina celebró la asunción presidencial en una ceremonia encabezada por su director Huang Lien-Sheng y a la que concurrieron referentes de la comunidad taiwanesa, legisladores, empresarios, académicos, periodista y amigos locales de Taiwán.
– Día histórico para Taiwán: el viernes asume la primera mujer presidente
Por Leticia Pogoriles
La flamante presidenta, de 59 años, encabeza un partido de corte independentista que, por primera vez, controlará tanto el Ejecutivo como el Legislativo, tras una elección aplastante contra Eric Chu, del conservador y pro chino partido Kuomintang (KMT).
El viernes también concluirá oficialmente el gobierno de Ma centrado en relaciones más estrechas con China que tuvieron su foto mundial con la histórica reunión con el presidente chino, Xi Jinping, en noviembre pasado.
Ma selló 22 acuerdos con China, incluyendo uno de libre comercio; estableció vuelos directos; inició el flujo de turistas chinos e institucionalizó los lazos bilaterales con encuentros ministeriales.
“Ha logrado lo que se podía conseguir: evitar el aislamiento internacional con la mejora de los lazos con China y beneficios económicos, ante el surgimiento del poderío chino”, dijo Ma Li-an, de la Facultad de Estudios Internacionales de la Universidad Tamkang en declaraciones a la agencia de noticias EFE.
Pero no todos opinan lo mismo. El presidente del opositor Partido Nuevo Poder, Chang Kuo-chang, dijo que “el acercamiento a China ha socavado el poderío económico de Taiwán y sólo ha servido para dar a Beijing mayor palanca para deteriorar la democracia en la isla: No ha traído los beneficios económicos proclamados”.
También los jóvenes taiwaneses cuestionaron duramente esta cercanía. Entre marzo y abril de 2014, se lanzó el Movimiento del Girasol, en contra de lo que consideraban “excesivo” acercamiento a China y una “opacidad” del gobierno.
Las estocadas finales de la era de Ma tuvieron varios frentes: tensiones al interior del seno partidario, protestas, desaceleración económica y un deterioro del nivel de vida del taiwanés medio.
La difícil y compleja relación Beijing-Taipei tiene una historia de disputas de más de 60 años. China considera a Taiwán como una provincia rebelde.
Ambos territorios están separados políticamente luego de que los partidarios de las fuerzas nacionalistas o Kuomingtang huyeran a la isla en 1949, tras la guerra civil con los comunistas que desde entonces controlan la capital china.
Con los aires independentistas con los que llega al poder, Tsai prometió mantener un status quo -ni unificación, ni independencia- y priorizar la democracia en relación con China, que no renuncia a las advertencias del uso de la violencia para reunificarla.
De hecho, el gigante de Asia tiene desplegados más de mil misiles con Taiwán como blanco.
China también propuso una salida más elegante. En la década del 80, el entonces presidente chino Deng Xiaoping presentó “Un país, dos sistemas”, una doctrina que reconoce a China como estado unificado donde coexisten sistemas económicos y políticos diferentes, pero Taiwán nunca lo suscribió.
En la actualidad, sólo 22 naciones reconocen a Taiwán como la República de China Taiwán, tal como también se conoce políticamente a la isla. Pero el resto del globo la considera parte de “una China”, en línea con los líderes comunistas.
Sin embargo, Estados Unidos es un poderoso aliado de Taipei y, según analistas de la BBC, probablemente la “principal razón” por la que Taiwán, con sólo 23,3 millones de habitantes, resistió las pretensiones anexionistas del gigante asiático y mantuvo su situación particular geopolítica.
El firme respaldo de Washigton a la nueva gestión se vio consumado hace tres días, cuando la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó por unanimidad la resolución llamada “Las seis garantías” que reafirma el apoyo a Taiwán y sus relaciones bilaterales, informó la agencia estatal de noticias CNA.
Sus puntos centrales son no fijar una fecha para cese de venta de armas defensivas a Taiwán; no consultar a China decisiones sobre venta de armas y no mediar entre los dos.
Asimismo, no cambiar su posición respecto a la soberanía taiwanesa y no forzar a la isla a entrar en negociaciones con China.
Además, los nuevos actores ya están listos en sus posiciones. El legislador Wang Ting-yu, del PDP, advirtió que el gobierno de Tsai deberá poner mayor atención sobre una posible guerra diplomática que podría ser lanzada por China, y que un primer ataque podría llegar en los primeros días de ejercicio del poder.
Las presiones chinas asomaron fuertemente durante la última semana con mensajes para que Tsai acepte, en su discurso inaugural de la Presidencia, que la isla forma parte del país.
La caída del turismo chino; el establecimiento de lazos diplomáticos con Gambia, ex aliado taiwanés y la deportación desde Kenia a China de 45 taiwaneses acusados de fraude cibernético, que generó varias protestas y cruces, son algunas de las advertencias del gobierno de Xi Jiping.
Pero Taiwán, con su primera mujer presidenta, se prepara para una nueva era que traerá desafíos en todos los niveles, desde gestionar la delicada relación con el continente pasando por relanzar la economía hasta llegar a restablecer la confianza popular.
Tsai Ing-wen, de carácter dialoguista y capaz de unir voluntades, pretende imprimir mayor transparencia a la política isleña, rendición de cuentas y control popular, por medio de una reforma del Parlamento y la expansión de las leyes de referéndum y de consulta popular.
En economía defiende políticas de reparto, apoyo al bienestar social y alza de salarios y muestra un cierto recelo ante las grandes empresas, sobre todo las que mantienen fuertes intereses en China.
Desde el gabinete entrante ya delinearon propuestas con tres metas centradas en la innovación, el empleo y la distribución, con un énfasis en el desarrollo sostenible.
“Son cinco planes innovadores de investigación y desarrollo, cinco sobre la seguridad social y cinco sobre la seguridad política y otras reformas”, dijo Tung Chen-yuan, el vocero ministerial.
El viernes, cerca de 700 dignatarios de 59 países, incluyendo a los 22 que mantienen lazos diplomáticos con Taipei, asistirán a la ceremonia de investidura de la presidenta que será, por primera vez, trasmitida en vivo.
La noticia en Télam
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