Cómo viven la argentinidad los técnicos de CSR

Sociedad

alt

El sol del mediodía hace brillar un container estacionado a un costado del depósito ferroviario de Castelar, devenido en oficina. La puerta está abierta. Desde adentro, detrás de su pequeño escritorio, el gerente saluda con un gesto y, tocándose el pecho, dice: "Yo, Ángel". Viste un overol gris y borceguíes negros. Ángel es chino y llegó a la ciudad hace casi un año. Antes de mudarse, no se llamaba Ángel, sino Yang, pero dejó ese nombre en China, junto con todo lo demás, su mujer y su hijo incluidos. Es uno de los integrantes del puñado de chinos que vive hoy en un hotel del barrio porteño de Balvanera y trabajará un tiempo aquí como técnico por la compra que Argentina hizo de material rodante de la empresa ferroviaria china CSR para proveer el sistema local.

Nota en La Nación