Embajador Yang dijo adiós a Argentina tras una labor intensa y federal de 4 años

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Con mucho afecto y emoción se despidió ayer de la Argentina el embajador de China Yang Wanming, quien trasladará sus funciones a Brasil.  Fue cuatro años embajador aquí (desde que recién terminaba la visita del presidente Xi Jinping en 2014 en tiempos de Cristina Fernández de Kirchner hasta la reciente de este mes en el ciclo de Mauricio Macri) y antes había estado tres años más como diplomático, a inicios de los años ’90. “Pasé siete años aquí y llevaré por siempre el recuerdo de las montañas de Jujuy, de la limpieza de San Luis, de la Patagonia que tanto amamos con mi esposa, de Rosario, de Cuyo, de Córdoba y de este Buenos Aires tan querido”, dijo antes de conmoverse y ser aplaudido por todos quienes lo escuchaban.

 

Yang será reemplazado pronto por un ex embajador chino en Grecia, Zou Xiaoli. Y junto con Yang se irá de Buenos Aires a diversos destinos prácticamente todo el equipo diplomático que lo acompañó estos años y a quienes el embajador saliente saludó y agradeció efusivamente, como los consejeros político, Wang Liang (quien también dio un emotivo discurso), cultural Yang Chuanying y económico, Zhai Chengyu, entre otros funcionarios y asistentes de su staff.

Ayer en el Sheraton lo despidieron representantes del gobierno nacional (entre ellos la ministra Patricia Bullrich, de quien Yang elogió con énfasis la seguridad de la reciente cumbre del G20 y de la vista de Estado de Xi, el vicecanciller Daniel Raimondi y el secretario de Agroindustria Luis Etchevehere), empresarios, referentes de la colectividad, académicos, amigos, periodistas e invitados especiales. A cada sector Yang agradeció el apoyo y la amistad que recibió estos años. “La amistad que me une a ustedes constituye para mí la riqueza y el acervo más valiosos. Como dijera el escritor Jorge Luis Borges, dos almas no se encuentran por casualidad”.

Si bien fue un discurso básicamente emotivo y de agradecimiento, donde habló del tango, del fútbol, de gatronomía y de su familia aquí, hubo un par de párrafos para referir a su gestión, que coincidió tanto durante el gobierno anterior como con el actual con el buen momento histórico, más allá de algunos vaivenes estos dos años, por el que atraviesa la relación bilateral. En tal sentido, dijo que “cuando llegué como embajador había 40 empresas chinas en Argentina y hoy hay 70, nuestras inversiones alcanzaron a 14.000 millones de dólares y eso da trabajo a 20.000 argentinos”, dijo. En tanto, siguió, “en el último día del soltero (11 de noviembre) por comercio electrónico en China se vendieron en solo un minuto 10 mil bifes argentinos y agotaron stock, y en una hora, 1,5 millones de piezas de langostinos argentinos”.

Sobre el G20 y la visita de Xi dijo que fueron “extraordinarias” e “impecables” en su organización y en su resultado. “Fueron un gran broche de oro de nuestra gestión en la Embajada”.

Yang –experto en América Latina, también fue embajador en Chile y consejero en México- seguirá sus funciones en Brasil, un destino en principio complicado por la postura duramente crítica que ha tenido hasta ahora haciendo China el presidente electo Jair Bolsonaro. Pero a la vez, Brasil es un socio clave para China en la región y significa sin dudas un ascenso en la carrera diplomática del funcionario. Su conocimiento sobre Argentina y el Cono Sur eventualmente podrían servir para defender las relaciones entre el Mercosur y China, se comentaba ayer en la recepción.

Por la parte argentina hablaron en el acto de despedida de Yang el vicecanciller Raimondi y el presidente del Consejo del CIPPEC –una de las entidades afines al PRO que colaboró con el G20- , Jorge Mandelbaum.