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Académicos de América Latina y China intercambiaron ideas en Buenos Aires

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Ayer y anteayer se desarrolló en Buenos Aires el Simposio Latinoamericano del Foro Mundial de Estudios Chinos, organizado por la Universidad Nacional de La Plata, la Fundación ICBC y el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) por la parte argentina y la Academia de Ciencias Sociales de Shanghai (SASS), junto con su Fundación, y el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales (ILAS/CASS) por la parte del país asiático. Hablaron números especialistas argentinos, latinoamericanos y chinos en dos jornadas intensas de intercambio académico que siguieron a la vista de Estado del presidente Xi Jinping a nuestro país.

 

El primer día abrió la actividad Zheng Wang, vicepresidente de la SASS, quien señaló que “América Latina es un impulsor de las relaciones de China con el mundo”, en tanto Zhang Daogen, presidente e investigador de la SASS, sostuvo que “el Orden Mundial está perdiendo su racionalidad. Ante un proceso de globalización en riesgo, China pone a la economía como su principal actividad, con un desarrollo saludable, que contribuye con el 30% del crecimiento global”.

“La política exterior de China –continuó- es completamente diferente al Plan Marshall. Plantea la cooperación económica que respeta culturas e ideologías de cada país, comprometiéndose al intercambio con independencia de los regímenes que cada país adopte. Hay un dicho chino que dice ‘sólo los pies saben si los zapatos son los adecuados’”. Y remató: “No existe en el ADN chino el gen que manda colonizar. A lo largo de su historia, raras veces hubo acciones expansionistas a través de la guerra. En la Antigua China, las guerras a gran escala fueron defensivas, ante los ataques desde el Oeste y el Norte”.

Desde la Fundación ICBC, el experto en comercio exterior Félix Peña dijo que “si no se entiende la diversidad cultural, no es posible entender el mundo. La experiencia en el trato comercial con Asia nos indica que hay que hablar. Hablar y hablar. Hablar mucho, para poder entender, y así actuar. Asimismo, hay que construir consenso”.

Li Yumei, presidenta de la Asociación de Sociología de China, afirmó: “Actualmente China prevé que entre el 2020 y 2035 se generará la modernización del socialismo. El objetivo se adelantó, porque estaba planteado para el 2050, e implica un país fuerte, no sólo económicamente, sino integralmente”.

Carolina Mera, decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, recordó que la antigua Ruta de la Seda era un intercambio no sólo de mercancías, sino también de pensamiento y de culturas. “El actual proyecto de la Nueva Ruta de la Seda o Una Franja Una Ruta apunta a la integración del mundo. China resurge proponiendo la convivencia. Otra vez propone un diálogo nuevo y transgresor. China misma está en estado de renovación permanente”, dijo.

Jorge Malena, de la Universidad del Salvador y el CARI, repasó los períodos presidenciales en China desde 1993 hasta el presente. Concluyó que “en los últimos 40 años China fue de un perfil reactivo a uno activo; mientras Occidente decayó, China creció y cobró protagonismo, construyendo su poder con un enfoque pragmático y desde lo chico a lo grande y desde adentro hacia afuera: desde el interior del país hacia el exterior, y hacia el planeta”.

Norberto Consani, director del Instituto de Relaciones Internacionales de la UNLP y del Instituto Confucio UNLP, aludió a las tareas de intercambio académico entre ambos países y al “impresionante rol de China” a través de su sistema meritocrático de gobierno.

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Ayer, en la segunda jornada, con la coordinación de Carola Ramón Berjano del CARI, volvió a abrir Zhen Wang sobre el rol de las empresas privadas en el boom de la economía china (algunos datos: aportan la mitad del PBI, hay 23 millones de compañías, 89% de ellas locales, más 59 millones de pymes y 1,4 millones de cooperativas de campesinos) así como de otro factor clave del crecimiento reciente: la economía digital, justamente un sector donde más se ve el aporte de los privados, al igual que otro como el de salud, identificó.

Fortunato Mallimaci, director por la parte argentina del Centro de Investigación Mixto Internacional Globalización y Sociedad, que forman el Conicet y la Universidad de Shanghai, apostó a que los investigadores de ambos países se comprometan a estudios que vayan más allá de la economía y los negocios y generen debates e intercambios en ciencias sociales, en la lucha contra la pobreza, los modelos extractivistas, las mutaciones en la familia y la religión o la posibilidad del socialismo, entre otros ítems. Pero lamentó la fuerte caída del presupuesto para ciencia y tecnología que hay en curso en Argentina, el cual traba las iniciativas para esas tareas.

Carlos Escudé, del Conicet, reivindicó la figura de Deng Xiaoping desde su mirada del “realismo periférico” y habló de la rivalidad con EEUU y la geopolítica ciudadano-céntrica china para preguntarse, finalmente, si “una autocracia orgánica con sentido nacional no es preferible a una democracia que no existe en la realidad y es vetada por las grandes empresas del capitalismo privado”.

Gustavo Girado, director de la especialización sobre China de la Universidad Nacional de Lanús, retomó el debate planteado por los dos expositores precedentes sobre los valores entre Occidente y Oriente, explicó que las iniciativas chinas como La Franja y la Ruta o el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructura responden en parte a que China no se siente expresada en las instituciones de posguerra y planteó algunas propuestas para que América Latina se sume a ellas.

Jorge Castro, presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico, presentó numerosas cifras del “extraordinario” crecimiento chino, que cifró sin embargo “más en lo cualitativo que en lo cuantitativo”. Asimismo, habló de la estrategia actual del presidente Xi de elevar la fuerza de los trabajadores, 900 millones de personas, “a la de emprendedores”. “El 50% del PBI hoy es consumo interno y 34% es economía digital. Unas 440 millones de personas forman la clase media creciente y ya alcanzan a un PBI per cápita de 35/40 mil dólares al año, como en los países ricos”, sostuvo.

Norbert Molina Medina de la Universidad venezolana de Los Andes; Marco Alberto Carrasco Villanueva, del Ministerio de Desarrollo Social e Inclusión del Perú, y Milton Reyes Herrera, director del Centro de Estudios Chinos del Instituto Nacional de Estudios Avanzados del Ecuador, hablaron de la articulación de sus respectivos países con China. Y Gustavo Santillán de la Universidad Nacional de Córdoba, y Wang Yiwei, de la Universidad de Renmin, aludieron y definieron los conceptos de Sueño Chino y La Franja y la Ruta, historiando el sentido de ambos procesos que forman hoy parte clave de la política interior y exterior de Xi.

En otro panel, Laura Bogado Bordazar, de la UNLP, aludió a las migraciones chinas a los países del Mercosur y adelantó que estos están trabajando en un esquema de encuadramiento de ciudadanos extra zona (entre ellos los chinos), en un camino similar al que debatieron en su momento los países de la Unión Europeo.

Dafne Esteso, del CLEPEC, se refirió a las organizaciones parapolíticas que ejercen la diplomacia popular o people to people y contribuyen a la relación sino-latinoamericana, por ejemplo en intercambio de becas o programas de formación de jóvenes.

Alejandro Razzotti, del Grupo China del CARI, habló de la era digital en China y de los modelos de Internet en disputa entre los de EEUU y de China, así como del rol que podría caberle a América Latina en la materia. “Internet es manejada, creada o controlada sobre todo por empresas e ingenieros que no tienen en general en cuenta cuestiones políticas, ideológicas y culturales de la gente a la que al mismo tiempo cada vez controlan más”, dijo, tras brindar numeroso datos del impresionante boom de la digitalización en China.

Otros oradores de la jornada fueron, entre varios más, Aníbal Zottele, coordinador del Centro de Estudios sobre china en la Universidad de Veracruz, México, sobre el rol de las Mipymes en al Nueva Ruta de la Seda; María Francesca Staiano, directora del Centro de Estudios Chinos de la UNLP, quien habló del impacto de la Franja y la Ruta en esquemas de integración como los del Mercosur y los de la Unión Europea; Esteban Zottele, de la Universidad de Cangzhou, sobre “la ruta de la seda de la educación”; Wang Ping, de la Universidad de Nankai; Martín Armengol de la UNLP,  Guo Cunhai, del ILAS/CASS y el Centro de Estudios de Argentina en esa institución, quien trabaja sobre todo en integración cultural y diplomacia popular y habló del “diálogo entre civilizaciones”; e Ignacio Villagrán, director del Centro de Estudios de China de la UBA, quien se refirió a tres líneas de cooperación con China: los intercambios entre universidades; los Institutos Confucio, y los programas tipo Jóvenes sinologos y Puente al futuro, “todas valiosas experiencias pero que no agotan las tareas que aún nos faltan hacer para vincularnos con los actores políticos y económicos desde la academia”.

Nicolás Damín, de la Universidad Nacional de Lanús, habló sobre la sociología de las inversiones mineras chinas en la región, y del potencial argentino “similar al de Chile”, señaló. Habló del acuerdo minero firmado por los presidentes Macri y Xi que, dijo, “permitirá inversiones que se darán bajo normas de control muy estrictas y bajo supervisión del Estado, las comunidades locales y los sindicatos“. Al mismo tiempo destacó que “el intercambio con China puede ayudar a desarrollar el uranio necesario para completar el Plan Nuclear argentino y así llegar a exportar centrales pequeñas”.

Las dos jornadas de intercambio académico cerraron anoche firma de convenios de la SASS con las organizaciones argentinas convocantes y con palabras a cargo de Wang Zheng de SASS; José María Llados, director ejecutivo del CARI; y Norberto Consani del IRI-UNLP.

El Foro Mundial de Estudios Chinos es un evento académico con sede en Shanghái organizado conjuntamente por la Academia de Ciencias Sociales de Shanghai y la Oficina de Información de la Municipalidad de la ciudad, patrocinado por la Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular de China y el Gobierno Municipal. Fundado en 2004, el Foro se ha reunido 11 veces, incluidos siete foros, una conferencia especial y tres simposios en el extranjero. Desde 2015 realiza sesiones en el extranjero. Arrancó ese año en Nueva York y Atlanta y en este final de 2018, en ocasión del G-20, se hizo en Buenos Aires.

 

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