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Visita literaria y artística

Cultura

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Un grupo de escritores y artistas chinos pasó por Buenos Aires y se reunió en el antiguo edificio de Biblioteca Nacional, donde hoy funciona el Centro Borges, con pares argentinos. Estuvieron presentes el escritor Wang Qiang, investigador de la Federación de Círculos Artísticos y Literarios;  el director de la Asociación de Escritores de la provincia de Shaanxi, escritor y guionista Chen Yan; la musicóloga y funcionaria del Departamento de Culturas Tradicionales Yao An y la actriz de cine y TV Zhang Kaili, muy conocida en su país por los sitcoms chinos, con audiencias multitudinarias, entre otros. Los presentó el Consejero Cultural chino en Argentina, Yang Chuanying.

 

Por la parte anfitriona estuvieron el presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, Alejandro Vaccaro; la funcionaria de la Comisión Nacional de Monumentos y Sitios Históricos, Laura WeberGabriel Rojze por el Sistema Federal de Medios Públicos y los escritores Juano Villafañe y Vicente Battista.

Yang destacó los lazos culturales entre ambos países, en especial durante 2016 por ser el Año de Intercambio Cultural con América Latina, “por lo cual –dijo- vinieron a Argentina unos diez grupos de diversas artes chinas, y viajaron a China muchos artistas argentinos”, y durante 2017, cuando en la visita del presidente Mauricio Macri a Beijing se ratificó lo acordado durante un convenio anterior con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en cuanto a abrir en Buenos Aires un Centro Cultural oficial chino, “tarea a la que estamos abocados”, dijo el funcionario.

Por su parte, Wang indicó que hay una revitalización cultural en China alentada por el presidente Xi Jinping y por las directivas del XIX Congreso del Partido Comunista , en especial para potenciar las culturas tradicionales con, por ejemplo, planes para las escuelas primaria y secundaria y documentales sobre todos y cada uno de los más de 2.000 pueblos de China.

Villafañe, a su vez, se refirió al rol de la poesía en la globalización, recordando poetas que se “reapropiaron” del lenguaje español (haciendo un juego con la conquista, el centro y la periferia) como Rubén Darío o José Martí, o de alguna manera José Hernández con el Martín Fierro. Y más acá en el tiempo, habló de las modernizaciones de Jorge Luis Borges y de los poetas con una mirada más nacional de la década de 1960, para llegar al mundo actual digitalizado y globalizado, “donde los poetas siguen teniendo la tarea de crear una nueva lengua dentro de la lengua, y donde hace falta una nueva reapropiación del lenguaje y de las nuevas tecnologías desde una perspectiva latinoamericana”. Su exposición no tocó el tema China y no fue fácil de traducir para la intérprete, que igualmente hizo un gran esfuerzo.

 

Zhang Kaili, a su turno, hizo una presentación breve, pero muy bien articulada, sobre el crecimiento de la industria del entretenimiento en China. Enfatizó la necesidad de promover los productos culturales chinos a la vez que se debe difundir el conocimiento de los productos culturales extranjeros en los círculos chinos. Sin demasiadas pretensiones academicistas, pero con un claro anclaje dialectico, concluyó que “los productos culturales nacionales e internacionales deben convivir y potenciarse para el desarrollo de nuestros pueblos.”

 

Borges fue muy referenciado en la exposición de Chen Yan, quien habló de la gran admiración que por él sienten “todos los escritores chinos”. Dio cifras de la cantidad de casas editoriales y publicaciones de libros en su país (por ejemplo, 5000 nuevas novelas cada año), así como de nuevas obras de teatro por año (2000) y sugirió que investigadores argentinos se especialicen en ligeratura china. También señaló al fútbol y al tango como vectores de intercambio.

La intervención de Rojze inició con lo que parecía una advertencia sobre la diferencia entre cooperación y dominación cultural, para luego dar lugar a una serie de propuestas concretas sobre cómo fortalecer los vínculos culturales con China desde una lógica de horizontalidad y beneficio mutuo. Mucho más atento a las convenciones discursivas que se esperan en este tipo de actividades, Rojze señaló que, a pesar del relativo desconocimiento mutuo, existe una voluntad por lograr acercamientos. 

Al tocarle el turno a Battista se generó alguna zozobra. Mencionó su admiración por Mao Zedong y el Libro Rojo, quiso hacer una gracia con los ojos rasgados chinos, con las “Chinas” de las Pampas como un homenaje a la mujer china, insistió con que la Gran Muralla es “la única obra humana que se ve desde el espacio”… y se atuvo a los diez minutos que, dijo, le correspondía, por respeto. Alguien al final dijo que, si seguía, quizá decía que los chinos sólo comen arroz.

Ver además la crónica de Xinhua

 

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