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El CARI debatió las nuevas tendencias políticas y económicas de China

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El Grupo de Trabajo sobre China del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales cerró ayer un intenso año productivo con la realización de su VI Seminario Estrategias de Relacionamiento con China. Para ello, presentó los últimos trabajos de sus investigadores, esta vez referidos al XIX Congreso del PCCh y el rol de Xi Jinping, los diversos proyectos de nuevas rutas de la seda (no sólo la que impulsa China), la internacionalización financiera del gigante asiático, la explosión digital en China, la “Políticas hacia el Sur” de Taiwán y -sobre la relación bilateral- las posibilidades de cooperación e intercambio sinoargentino tanto a nivel subnacional como en nichos de mercado más accesibles para Argentina.

 

En el primer panel, Jorge Malena ubicó la importancia del reciente congreso partidario en el contexto de metas e hitos específicos que tiene China para estas décadas, a nivel interno y externo, y en la figura de Xi, sobre lo cual advirtió, a partir de la lectura y entrevistas con “fuentes independientes” sobre un eventual “culto al personalismo” y a una tendencia “autocrática”. “Xi realizó reuniones personales para elegir al nuevo liderazgo (no empleó los mecanismos de ‘democracia intrapartidaria’ en vigencia desde 2007”, señaló. “Quizá concentró más su liderazgo porque no controla totalmente el Partido”, agregó. Pero “habrá que esperar a marzo-abril de 2018, cuando la Asamblea Nacional Popular designe a Xi para un nuevo período presidencial de la República Popular China para observar dos datos: qué miembro de los nuevos integrantes del Comité Permanente del Buró Político  (2 de 5 elegidos por el propio Xi, Li Zhanshu de 67 años y Zhao Leji de 60 años”) tendrá menos de 68 años (parámetro vigente desde 1997, que cumpliría sólo Zhao de los hombres de Xi) y si es elegido vicepresidente del país , lo cual sería una señal sobre la prolongación, o no, de Xi más allá de su segundo mandato”.

El trabajo de Carlos Moneta se refirió a “un OBOR (One Belt One Road), muchos OBOR”, ya que presentó una serie de iniciativas que compiten con el proyecto Nueva Ruta de la Seda que China lanzó en 2013 e inauguró este año. Entre ellas, identificó a la Unión Euroasiática que impulsa Rusia desde 2011, el  Plan Monzón de la India, el Corredor de Crecimiento Asia África de India y Japón; el Corredor de Transporte Internacional Norte Sur de Rusia, India e Irán del año 2000; la Nueva Ruta de la Seda que lanzara Estados Unidos (antecedente del TPP del que luego saldría Trump) en 2011, otra Ruta de la Seda de Japón que data de 1997 y luego reactivó o, finalmente, la Ruta de la Seda Express de Corea del Sur, de 2013. También, una iniciativa de la ONU para reactivar la vieja Ruta de la Seda mucho más antigua, de fines de la década de 1960.

Nadia Radulovich habló de la política de Taiwán para el Sur, la Go South lanzada en 1993 durante la presidencia de Lee Tenghui, que al año siguiente visitó Filipinas, Indonesia y Tailandia en 1994. Es decir, una iniciativa para sus vecinos del sudeste asiático, con la dificultad de que, como sólo tiene reconocimiento diplomático de apenas una veintena de países a nivel global y ninguno en el área, debe limitarse a alianzas de tipo económico. Su objetivo de asociación en ese sentido pasa por los países de ASEAN, India, Australia y Nueva Zelanda. Y busca acuerdos preferentemente bilaterales (no con ASEAN en bloque, por ejemplo), “por la sensibilidad de temas políticos, y así evitar conflictos con la RPCH”, y en materia comercial, turístico o en el área de servicios, expresó.

Alejandro Razzotti presentó un trabajo sobre el “ecosistema digital”, un complejo tecnológico de contenidos y circulación de información que hace furor en China. Ofreció datos de usos de internet y teléfonos inteligentes en la población china, que crecen de manera sorprendente y expanden sus capacidades de uso a toda la esfera de la vida cotidiana. Más de la mitad de los chinos (casi como el promedio mundial) acceden a Internet pero en su caso, “mayoritariamente por el celular”. Y “unas 500 millones de personas ya usan el teléfono para pagar” todo tipo de consumos. La cobertura de  4G ya alcanza a 97% de cobertura en  China (contra 85% de Argentina). También ofreció un mapa de las redes sociales que se usan en el país asiático, diferentes a las occidentales, muchas de las cuales están prohibidas o controladas y que en Occidente controlan a sus propios ciudadanos.

Julio Sevares brindó varios datos sobre la velocísima expansión china en materia financiera, bancaria y de mercado de capitales. Si bien el renmininbi todavía es una moneda poco usada en el comercio global (2%, pese a que China participa del 12% de ese total) para las operaciones desde China ya abarca 30%. Cuatro de los 5 primeros bancos globales por volumen de negocios son chinos. Como centro financiero global, ya aparece Hong Kong en 4° lugar, Shanghai en el 13°, Beijing en el 16° y Shenzhen en el 22°. Y como mercado de valores Shanghai ya va 5°, Hongo Kong 6°y Shenzhen 9°, por delante de Frankfurt que va 10° a pesar de ser el más antiguo y los chinos, emergidos hace menos de dos décadas.

Miguel Velloso se refirió a las posibilidades de cooperación entre Argentina y China en la escala subnacional, o sea regional, provincial o municipal. En tal sentido, dijo que las metas del Milenio fijadas por la ONU encontraron en China un país que cumplió la mayoría (en términos de erradicación de pobreza y demás) y que su experiencia en desarrollo local podría servir como canal de cooperación con provincias o ciudades argentinas. El BID, dijo, identifica a 77 ciudades emergentes y sostenibles en América Latina y 12 de ellas están en nuestro país. A nivel más general, lamentó que las propuestas de China 1+3+6 o, más recientemente 3+3+3, sus dos Libros Blanco sobre la región o la oferta de acuerdo comercial con el Mercosur no hayan sido siquiera respondidos por nuestra región.

Finalmente, Carlos Ramón Berjano hizo hincapié en la necesidad de cambiar la mirada estratégica de tener un vínculo con China a partir de grandes escalas, sobre todo por el tema alimentario como oferta argentina, ya que lo consideró difícil “dadas las dimensiones chinas”, y propuso concentrarse en observar nuevos nichos y crear demanda (más que reparar en la oferta argentina tradicional)  tanto de los segmentos sociales que se van incorporando al consumo en el país asiático como de nuevas regiones que se van desarrollando, citando el caso de la provincia occidental de Xinjiang. Allí, dijo, hay una emergencia de demandas nuevas como vinos, aceite de oliva, agua mineral o frutas, donde además el valor agregado pasa no sólo ni necesariamente por procesos típicamente industrializadores, sino también de creatividad y diseño. Al hablar de las dimensiones de ciudades o provincias “chicas” o “medianas” de China se preguntó “qué tan chicos son los ‘nichos’ de China”. Y dijo como un solo ejemplo, dijo que apenas las etnias minoritarias chinas involucran a 110 millones de personas. También aludió al boom del comercio electrónico.

La actividad del CARI fue presentada por el titular del Comité de Asuntos Asiáticos, Eduardo Sadous, y moderada por Guillermo Santa Cruz.

 

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