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Los influencers chinos llegaron para quedarse

Comunidad

Por Alejandra Conconi (*)

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Chen, furor de las redes

En el mundo de las redes sociales, el año 2018 pasará a la historia como el año que visibilizó o terminó de consolidar a influencers que tienen en común un origen chino: Teresa Chen, Karina Gao y Carlitos Lin, mayores exponentes de un fenómeno que los excede.

 

Influencer se considera a personas con credibilidad en una temática concreta que a través del contenido que generan en redes sociales especialmente Instagram y Facebook en el caso argentino, tienen la capacidad de influenciar en el lenguaje, prácticas y consumo a sus seguidores.

Teresa Chen es supermercadista de Carapachay, zona norte del Gran Buenos Aires, y llegó al país hace 17 años proveniente de Fuqing, la provincia de Fujian. Observaba desde la caja a sus clientes siempre con el celular en la mano y les preguntaba que hacían. Así conoce la existencia de Facebook y luego Instagram donde hoy es muy reconocida. -Vi que podía servir para mi negocio y empecé a publicar fotos de los productos, pero era un poco aburrido así que decidí acompañarlos de videos con canciones donde promociono mis ofertas- explica con una gran sonrisa desde El Remanso, su supermercado.

El resto es historia conocida, el periodista Jorge Rial la conoce y comparte uno de sus videos de humor en Instagram que se hace viral y su historia llega a alguno de los medios más importantes de Argentina hasta alcanzar hoy más de 63.000 seguidores (febrero de 2019).

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Gao, chef y emprendedora

Karina Gao es chef y emprendedora de Mon Petit Glouton, un blog de recetas para chicos que ya tiene varios años y cobra más visibilidad en el 2017 cuando es entrevistada por Débora Perez Volpin en Canal 13. Será también en la segunda mitad del 2018 que Karina se convierte en figura pública por su participación en el reality El Gran Premio de la Cocina del mismo canal. Hoy alcanza más de 100.000 seguidores en Instagram y es referente a nivel nacional en viandas infantiles y cocina para los más chiquitos. -La gente en la calle me para y me dice “gracias a vos mis bebes comen bien” y la confianza para mí es todo, me permitieron entrar a sus cocinas.

Carlitos Lin comenzó como locutor formado en el ISER y dio un salto convirtiéndose en emprendedor y productor de eventos dentro y fuera de la comunidad china. También identifica al 2018 como un año donde la comunidad china “llegó a ser algo en el contexto social y a trascender”. Con motivo de la Cumbre del G20 se publicó un libro con historias de diez chinos y diez argentinos que con sus pequeñas hazañas contribuyeron a la hermandad entre ambos países. “Esto hace 10 años no hubiera tenido sentido ni pasado” dice mientras describe el carácter de importancia que revistió esa presentación con diputados nacionales, la Embajada china y otras figuras. En lo personal, el 2018 marcó su mayor visibilidad en la televisión abierta cuando fue invitado al programa periodístico Intratables durante ocho programas y pasó de ser invitado en calidad de “chino” a alguien “que tenía algo para decir”.

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Lin, la voz de la colectividad

La reciente trascendencia de personas de origen chino en redes sociales y medios masivos de comunicación nos habla de una barrera que se rompió y de una inclusión mayor en la sociedad. “Llegué hace 25 años al país y ver a un chino era algo rarísimo. A veces yo misma me sorprendo que siguen a una cocinera china confiando algo re importante como la comida de los hijos pero hubo una apertura a otros migrantes” cuenta Karina.

Teresa cuenta cómo este fenómeno la tomó por sorpresa, no sólo se acercan famosos oriundos del barrio como el conductor televisivo Marley sino también que su humor la acercó a una de sus humoristas preferidas de las redes, Daniela Chepi, que la invitó a participar de un video juntas.

Rompiendo estereotipos de lo “chino”

La identificación con Carlitos, Karina y Teresa nos habla de transformaciones y cambios que se están produciendo en la sociedad. Para todos, romper con ciertos prejuicios es esencial y Carlos tuvo su oportunidad en radio cuando hace muchos años Juan Alberto  Badía entendió que alguien con cara de chino podía estar en los medios no para hablar sobre mafias sino por ser un buen locutor y así llega a Canal 7.

Karina cuenta cómo el blog Mon Petit Glouton fue un proyecto de inclusión social donde buscó romper ciertos estereotipos. En sus comienzos en la gastronomía era invitada a importantes espacios a enseñar “cocina china” pero quiso correrse de esa etiqueta porque “soy una argentina con más de 20 años en el país, con padres chinos y casada con un francés”, su identidad no es algo estático sino flexible y vinculado a toda su experiencia internacional, por eso su blog no refiere a China, sin negar ese origen que difunde cuando viaja y muestra sus interesantes compras o agrega valor en una receta occidental con especies asiáticas.

En el caso de Teresa sus videos en Instagram apelan a un humor universal en el que muchos podemos identificarnos: los bolsillos vacíos por la inflación, la obsesión por los precios, los kilos de más, la relación con los hijos o las peleas conyugales. Su estilo trasciende y hace reír no sólo a sus clientes que graban videos en el supermercado sino a miles de seguidores en el país.

Ser referentes en redes sociales sin embargo, no significa serlo en la propia “comunidad”. Carlitos cuenta cómo después de muchos años de trabajo y de justificar que la profesión de locutor era un trabajo digno y pago se instaló primero en el mercado local y luego se haría más conocido en la comunidad llevando la celebración del Año Nuevo Chino de puertas cerradas a la plaza amplificando audiencias. “Ese interés de la gente en el festejo del año nuevo chino trajo a los medios, después a la dirigencia política y con eso apareció la propia embajada. A nivel de integración fue importante para mostrar que el barrio chino es de interés turístico y no una invasión.”-cuenta Carlos.

Ser influencer es ser alguien confiable, pero los sentidos y configuraciones culturales que generan una percepción de confianza hacen que algunas barreras sean difíciles de romper. “Aunque Teresa apareció en Clarín y La Nación muchos chinos no entienden sus chistes”, por eso algunas barreras se rompen hacia un lado pero permanecen hacia otro.

Puentes que unen y caminos que quedan recorrer

Pasaron varias décadas de migraciones chinas en Argentina y hoy se puede hablar de una inclusión en proceso, la ciudad de Buenos Aires invierte dinero en el Barrio chino, Fernando Yuan se convirtió en el primer legislador de origen chino en el país y la estigmatización es menor aunque quede un camino por recorrer.

Carlitos observa una diferencia en cómo se sentía de chico en la década del 80 cuando buscaba ser “muy igual al de acá” para no ser excluido y Karina agrega: “Hoy no te miran más mal, están acostumbrados a las caras orientales, pero nos siguen viendo como extranjeros y en parte porque la comunidad es muy cerrada”.

Algunos migrantes originarios de China usar el humor como forma de acercamiento. “El humor de China no se puede traducir entonces le pregunto a mis empleados o alguna amiga si mi idea es buena” nos cuenta Teresa, en su intento por captar la sintonía local y acercarse a los vecinos de su barrio. Sin embargo como nos cuenta Carlos, “la inclusión es uno a uno y cuando un chino te trata mal en el supermercado la tendencia es a pensar que todos son así”.

Hoy el desafío es una mayor apertura en las identificaciones y que quienes eligen el país para vivir y contribuir sean igual de reconocidos por el resto de la sociedad sin importar su país de origen o sus rasgos físicos. Las redes sociales son espacios donde siempre se puede analizar y reflexionar sobre estas transformaciones. Karina es argentina, realizó acá sus estudios secundarios y universitarios, tuvo a sus hijos y eligió este país para crecer y construir, sin embargo cuando llegó a la final del Gran Premio de la Cocina comenzaron a proliferar comentarios en redes donde le decían “que se volviera a su país” o “que la plata no se la lleve un extranjero” y otros seguidores la apoyaron hasta el final. Estos dichos reflejan que todavía existen voces de xenofobia.

Para Carlos ser influencer es una gran responsabilidad. “No sólo ante quienes están escuchando sino por estar ocupando ese lugar. Hacerlo bien va a habilitar a que más personas como nosotros ocupen esos lugares”.

(*) Doctoranda en Antropología Social y especialista en China. Nota publicada en la edición impresa de invierno 2019, número 25, de la Revista DangDai

 

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